Pese a su extraño nombre, que más bien parece hacer referencia a alguna enfermedad, el esqueumorfismo es un concepto que, aplicado a las interfaces digitales, todos hemos visto alguna vez.

El término esqueumorfismo proviene del griego, de las palabras skéuos, que significa herramienta, y morphê, que significa forma. Es decir, algo así como ‘forma de herramienta’.

En el diseño de aplicaciones digitales, el esqueumorfismo se utiliza con el fin de facilitar la experiencia de usuario, y consiste en representar objetos físicos reales en las interfaces de las aplicaciones. De esta forma se consigue que el usuario pueda saber de manera inmediata, sin pensar, la función de cada elemento de una interfaz.

Hay multitud de ejemplos para comprender qué es un esqueumorfismo: las aplicaciones para tomar notas cuyo aspecto imita un cuaderno real, el efecto de pasar páginas en un libro electrónico, el sistema de carpetas para almacenar los archivos en un ordenador, las aplicaciones de radio que se asemejan a un dial con sus botones correspondientes…

También pueden existir esqueumorfismos sonoros, como el sonido que hacen las aplicaciones de fotografía al tomar una imagen, que imita el sonido del obturador de una cámara física.

El esqueumorfismo ha sido de gran utilidad para que el salto del mundo analógico al mundo digital haya sido más suave y sencillo para los usuarios. Hoy en día, con las nuevas tecnologías ya totalmente integradas en nuestra cultura, los esqueumorfismos han perdido parte de su utilidad original, pero han pasado a ser conceptos muy asumidos y por esa razón se mantienen.

FUENTE: MUY INTERESANTE

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