Por David Martínez Téllez.
Democracia: en una competencia político electoral gana quien logra el mayor número de simpatizantes y que éstos vayan a votar. Se persuade, se compromete u obliga al mundo a acudir a las urnas.

Triunfa Donald Trump porque su estrategia se basó en ser el más popular a través del método de la polémica. Que se hable, incluso mal, pero que esté en comentarios. Uno de los sectores que buscó y encontró el equipo de campaña de Trump fueron los jóvenes, el sector maleable.

Lo que llama la atención es que Trump le ganó la presidencia de los Estados Unidos a los dos partidos norteamericanos. El partido que los postuló, o sea el Partido Republicano, por lo menos su cúpula lo abandonó. Lo dejó solo durante la campaña y aún así ganó. En conclusión Trump venció a partido republicano y al demócrata.

Trump también venció a algunos periódicos con influencia en los Estados Unidos. Por ejemplo, el New York Times de Carlos Slim.

En los resultados finales el Partido Republicano gana en ambas cámaras y se parte de la idea que Trump tiene el control político de los Estados Unidos y por lo tanto va a hacer lo que se le antoje (por decirlo de alguna manera); en el panorama político en realidad ambas cámaras se van a convertir en el freno del poder ejecutivo.

Aquí he mencionado que el partido Republicano se alejó de Trump precisamente por ese perfil de xenófobo, misógino y racista, lo cual se ubicaba como un personaje peligroso. Ahora ha llegado a la presidencia y este partido republicano en ambas cámaras pasará a ser el tope de los excesos de Trump.

La personalidad de Trump durante la campaña fue convincente. Se limitó a decir “su verdad” a pesar de que era contraria a muchos intereses económico y políticos de sus correligionarios. Pero ese discurso convenció a una sociedad conservadora. Trump nunca engañó como es lo clásico entre los políticos.

Otro de los aciertos de la campaña de Trump es que logró persuadir al 30 por ciento del voto latino, cuando se esperaba que la gran mayoría le apostara a Hillary. El otro dato de este sector es que por su propia cultura abstencionista y de incredulidad a un proceso electoral no acudiera a votar y esta característica se observó en la votación del 8 de noviembre.

La sola presencia de una mujer en puestos de elección popular regresa a la mesa de discusión si las mujeres todavía no alcanzan la mayoría de edad para dirigir. Y esto nos lleva a confirmar, nuevamente, que la sociedad norteamericana sigue siendo conservadora.

Ganó Trump y pierde no solamente Hillary y su partido demócrata, sino también la figura presidencial de Barack Obama. La sociedad electoral estadounidense reprueba el desempeño de los últimos años del presidente de color.

Las cifras oficiales con el triunfo de Trump vuelven a poner en duda la credibilidad de las casas encuestadoras. Incluso en el día de la elección la mayoría sostenía que Hillary se colocaba ligeramente arriba de Donald Trump. O hicieron campaña a favor de Clinton o realizaron un pésimo desempeño académico.

La conquista del poder en la persona de Trump movió la paridad peso dólar. Rebasó los 20 pesos frente al dólar. A partir de esta fecha los productos de origen gringo tendrán un precio más caro.

El otro ganador de triunfo de Trump es el presidente de México, Enrique Peña Nieto. En su momento se le criticó por haberle invitado a los Pinos. Trump y Peña Nieto construyeron relaciones públicas personales. No fueron de Estado. Y ahora Trump va a proteger a Peña Nieto por lo que pueda suceder.

Quien perdió, casi casi, la nominación para ser considerada precandidata a la presidencia es Margarita Zavala, pues el ícono de género se cayó con Hillary.

El sector más preocupado porque haya ganado Trump son los migrantes latinos. El discurso se enfocó sobre ellos y si llegara a cumplir lo que dijo habrá severas reacciones.

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